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“Volver con el ex” (respuestas a una periodista de la revista Elle)


Por Alicia Alonso

A mediados del año 2008, Lorena López conversó conmigo acerca de este tema. Sus preguntas partían de una observación: “Detectamos que hay muchas personas que, luego de un cierto tiempo, vuelven con sus ex parejas. La idea es analizar este fenómeno para entender sus motivos”.
Por cuestiones de edición, la nota, que salió publicada en la revista Elle del mes de octubre, incluía parcialmente nuestra conversación, razón por la cual, en función de la actualidad del tema, me parece oportuno transcribir el diálogo que mantuvimos.

Periodista: ¿Se vuelve por soledad? ¿Porque no se consigue otra cosa? ¿O porque no se consigue nada mejor?
Alicia Alonso: Se vuelve por las tres razones, pero la cuestión es saber qué se entiende por soledad, o qué sería para alguien “no conseguir otra cosa” o “no conseguir nada mejor”.
¿Cuál es el pacto que hace que dos personas estén juntas? No siempre es el amor. No todos los matrimonios están planteados bajo esa forma, hay otros intereses y argumentos que promueven que dos personas tengan una relación.
Por supuesto, hay distintos tipos de amor. Pero el problema, para alguien, es saber, justamente, cuál es el motivo de su elección, ¿es único e inamovible o, por el contrario, puede cambiar, al menos de forma? Más allá de los buenos empeños de la voluntad, esa fijeza vuelve a hallar la repetición, casi como una figura del destino, en cada encuentro donde, por un breve instante, algo centellea. Y una vez más, la relación culmina en un laberinto.
Esa insistencia se presenta bajo diferentes formas, y adquiere siempre, incluso en situaciones que pueden parecer lejanas y extrañas, una familiaridad inquietante. Freud llamaba a eso lo siniestro.
Por supuesto, hay una dimensión clínica propiamente analítica para situar una elección amorosa. Pero es sabido que un análisis sólo es posible a partir del momento en que alguien sospecha acerca del papel que juega en esos encuentros, en esas elecciones que describe como propias y en las que se desconoce.
Sin un análisis de lo que lleva a cada uno a su elección amorosa, es muy poco probable que lo que se llama una relación pasada, o se designa como pasado, pueda considerarse como tal. Muchas veces puede creerse que se retorna cuando en realidad esa relación nunca se cortó. Simplemente fueron unas vacaciones.
Entonces, el sentimiento de soledad tanto como el de “no conseguir otra cosa” o “nada mejor” no son más que los indicadores de la insistencia de un vínculo que nunca se rompió. 

Periodista: ¿Se vuelve porque es el padre/madre de los hijos y es mejor eso que un extraño?
Alicia Alonso: Como es sabido los hijos no hacen ni deshacen una relación, basta observar la cantidad de separaciones con hijos de diferentes edades.
El argumento de que se vuelve por los hijos es muchas veces la manera de encubrir que no se puede establecer un lazo afectivo con alguien nuevo y es por eso que toda nueva relación es vista como un vínculo con un extraño. Si no fuera así ¿por qué llamarlo de ese modo? Sin duda, si alguien lo denomina “extraño” es porque sigue ligado a lo que le resulta familiar.
Se vuelve entonces imposible estar disponible para una nueva relación. Si esa familiaridad no puede ser alterada, porque sigue habiendo un apego a ese primer vínculo, es muy probable que ningún nuevo lazo afectivo pueda surgir.

Periodista: ¿Se vuelve porque había amor y se separaron por causas solucionables?
Alicia Alonso: La referencia normativa no sólo desorienta, sino que impide que surjan nuevos indicadores. Es imposible referirse a una norma para explicar cada caso. ¿Qué elementos dibujan las sucesivas separaciones? Algunas marcas reiteran un circuito que consiste en volver a un lugar de donde no se puede salir. Se trata de un ciclo que se cumple.
Entonces, la pregunta es de qué se separa alguien cuando se separa de una persona, y no sólo de quién. Lo que está en juego en una separación, seguramente, no es ajeno a los motivos que determinan un reencuentro, sea por amor o por un cierto cálculo de lo que es conveniente para cada uno.

Periodista: ¿Qué riesgos entraña volver con la persona con la cual una vez ya no funcionó la relación?
Alicia Alonso: Lo más sensato es asumir que ninguna relación funciona del todo. Muchas veces se idealiza el encuentro con un nuevo amor al que se imagina exento de dificultades, idealización que no hace más que negar los fracasos anteriores.
Si un nuevo amor surge esa puede ser la prueba de un cambio de posición. Sin embargo, muchas veces el reconocer que la dificultad está en uno hace que se prefieran los antiguos errores o conflictos, a los nuevos, que también pueden estar teñidos de las mismas dificultades.
Cada pareja entreteje ese punto. En tanto siempre se presenta como un más allá del deseo que la constituye, cualquier cálculo y discernimiento vuelve sin pausa a ese lugar.

Periodista: ¿Es muy probable volver a cometer los mismos errores o que molesten las mismas cosas? ¿Es una forma de volver a elegirse?
Alicia Alonso: Efectivamente, es una forma de elegir algo, la pregunta es ¿qué? No hay más riesgo que aquel que entraña el hecho mismo de no poder cambiar el tipo de vínculo. Ese escenario es el punto de partida para esclarecer lo que se repite bajo la forma de un encuentro.
Sin duda, estar en pareja entraña ciertos riesgos que sería conveniente dilucidar. Lo equívoco, lo inquietante, es que pueden presentarse como algo trágico, o cómico.  

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